Prólogo a «Dayketing. ¡Hoy es un gran día para vender más!», de Luiggi Sarrias (Profit Editorial, 18 de enero de 2011)
Recuperado: octubre de 2026
Luiggi Sarrias me pidió que prologara su libro sobre el dayketing: aprovechar las fechas y los momentos que ya ocupan la cabeza de la gente para colocar en ellos un mensaje, en lugar de abrirse hueco a codazos. El libro se publicó el 18 de enero de 2011 en Profit Editorial.
El prólogo
¿Y si no hay un mañana? ¡Hoy no lo ha habido!
Bill Murray en Atrapado en el tiempo
Así es más o menos como nos encontramos en esto de la comunicación. Dando tumbos en un eterno día de la marmota. Atrapados en un tiempo pasado que recordamos como mejor (suele pasar).
Sintiéndonos como Bill Murray («les daré un pronóstico para el invierno: será frío, oscuro y durará… el resto de sus vidas»). Buscando milagrosas recetas y complejos sistemas de CRM. Enredándonos en redes sociales y persiguiendo la mágica fórmula del viral.
Tuve un cliente, y amigo, que decía: «Los creativos, en cuanto ganáis un poco de pasta, os compráis un BMW y dejáis de usar el transporte público. Ahí es cuando la habéis jodido».
Y no le falta razón: nos olvidamos de la calle, de lo que le importa, de verdad, a la gente. Nos liamos la manta (comprada en un mercadillo del Meatpacking, eso sí) para mostrar, y demostrar, que estamos a la última, que no nos saltamos un FIB. Queremos ser creadores más que creativos, partir, y parir, de cero para que nadie pueda echarnos en cara que eso ya lo hizo CP en el 96.
Queremos rizar el rizo con triple mortal y pirueta final.
Y sin red.
¿Sabes una cosa? Eso a la gente le da lo mismo.
La gente, las personas, esos a los que denigramos, insultamos y subestimamos llamándoles target, están inmersos en su día a día. En SU trabajo, en SU fútbol, en SUS vacaciones. La gente, las personas, reciben miles de impactos cada día (tres mil de ellos publicitarios, dicen). Y nosotros empeñados en hacernos un hueco a codazos en lugar de utilizar cualquiera de ellos, el más notorio, el más importante, el más divertido, el más SUYO… como trampolín, como palanca. Haciendo que esas personas recorran el camino más corto hasta llegar a nosotros.
Sentido común, lo llaman algunos.
Luiggi lo llama dayketing.
Porque la vida es, además de una caja de bombones, un diario en el que se anotan nuestros momentos, buenos y malos, grandes y pequeños. Y lo de grandes, pequeños, buenos y malos es tan personal e intransferible como lo es nuestra vida. «El 11S fue el día en que presentábamos aquella campaña para el Museo». Porque todo pasa en «aquel día en el que…».
Lo que hace este libro es recopilar casos, ejemplos, ordenar, aclarar, sistematizar… pero, sobre todo, te hace pensar en lo sencillas que pueden llegar a ser las cosas. Que no fáciles. Porque cuando digo sencillas me refiero a la esencia, al principio, al punto de partida, al «cómo ******* no se me había ocurrido».
Luego hay que saber leer entre líneas, buscar el hilo conductor, el «truco», diseccionar cada ejemplo, ver y entender el cómo, cuándo, dónde y porqué.
Y eso es lo difícil.
Porque, al fin y al cabo, todo empieza, y acaba, en dos palabras: creatividad y estrategia.
El Big Bang.
El Día en que Empezó Todo.
El Día Mundial del Dayketing.
Bienvenido.
Epílogo desde 2026
Desde entonces, el calendario de las marcas se ha llenado de días mundiales de casi todo, y las redes viven de la efeméride. La herramienta que Luiggi sistematizó se ha vuelto rutina; lo que sigue escaseando es lo que el prólogo pedía: elegir el momento que de verdad le importa a la gente, no el que nos viene bien a nosotros.
Lo del BMW y el transporte público sigue siendo el mejor consejo creativo que he oído.
Si quieres encontrar el momento de tu marca en el calendario de tu público, escríbeme.
