Categoría: Casos y Estrategias

Análisis de campañas, estrategias de marca y casos de éxito en marketing y comunicación. Estudios sobre cómo las marcas crean conexiones auténticas con sus audiencias.

  • Pequeño comercio y marca personal. Cuando el branding comparte mostrador

    Pequeño comercio y marca personal. Cuando el branding comparte mostrador

    Notas sobre el programa Retail Management de Bilbao Dendak diseñado por ESIC y la Cámara de Comercio de Bilbao y patrocinado por la Diputación Foral de Bilzkaia sobre marca, marca personal y cómo el comercio de proximidad convierte a quien está al otro lado del mostrador en su mayor activo.

    El pequeño comercio lleva años sosteniendo una pelea desigual: contra plataformas que entregan al día siguiente, contra centros comerciales que ofrecen el catálogo entero bajo techo, contra una ciudad que cambia más deprisa de lo que cambian los escaparates. Una pelea que, además de levantar la persiana cada mañana, exige herramientas.

    De ahí que tenga sentido un programa como Retail Management. Dieciocho horas presenciales, ocho sesiones, dos ediciones (mayo y octubre), dirigidas a propietarios y gerentes de los comercios bilbaínos.

    El equipo lo coordina Alicia Duñabeitia, responsable de Corporate Education en ESIC-Cámarabilbao. El diseño técnico lleva la huella de Doroteo González, director del programa y referencia en formación comercial. Rebeca Pascual ha hecho un trabajazo impresionante metiéndose en la trastienda del negocio: atención al cliente y gestión de la reputación.

    Yo me encargo de dos sesiones. La primera, «Valor de Marca y Posicionamiento». La última, una sesión transversal de buenas prácticas que cierra el programa y reconecta lo trabajado a lo largo de los módulos. Es sobre la primera de las dos sobre la que quiero detenerme aquí.

    El eje: marca y marca personal

    En el pequeño comercio, separar la marca del negocio de la marca personal de quien lo lleva no tiene mucho sentido. La tienda «es» quien está al otro lado del mostrador. Quien entra a comprar un libro, una camisa o un pan no entra a una abstracción corporativa: entra a un lugar donde alguien le va a atender. Y ese alguien, en una proporción decisiva, «es» la marca.

    Esa coincidencia entre marca y persona constituye la palanca específica del comercio de proximidad. Lo que las grandes superficies pagan a precio de oro (que un cliente recuerde una cara, asocie un nombre, perciba un trato) el comerciante de barrio lo tiene de serie. La cuestión es cómo aprovecharlo de forma consciente, en vez de confiar en que ocurra solo.

    La Propuesta Única de Venta, en versión cercana

    La PUV (la respuesta limpia a «¿por qué vendría alguien a mi tienda y no a la de enfrente?») se enseña en los manuales con ejemplos de marcas globales. En el pequeño comercio, la respuesta suele apuntar al mismo sitio una y otra vez: a la persona. «Voy a esa frutería porque me aconseja qué melón está bueno». «Voy a esa librería porque sabe lo que leo». «Voy a esa peluquería porque entiende mi pelo». Detrás de cada una de esas frases hay una PUV operativa, aunque su dueño nunca la haya escrito.

    El trabajo en clase consiste, en buena medida, en hacer visible esa propuesta para poder trabajarla. Lo que el comerciante hace bien por intuición empieza a hacerlo mejor cuando lo entiende. Y, sobre todo, puede comunicarlo: en el cartel del escaparate, en la bio de Instagram, en el nombre mismo de la tienda.

    Posicionamiento y territorios de marca

    El posicionamiento es el lugar mental que ocupa la marca en la cabeza del cliente. Sencillo de enunciar, complicado de gestionar. En comercio urbano se cruza con un factor que las marcas grandes no tienen: el barrio. Una tienda «es» también su calle, su acera, sus vecinos. Posicionar un comercio supone elegir atributos compatibles con esa realidad física, sin pretender vivir en un escenario que no le corresponde.

    Los territorios de marca funcionan como mapas: definen el espacio cultural y emocional en el que la marca quiere instalarse. Una pastelería puede habitar el territorio de la tradición familiar, el del oficio artesanal, el de la fiesta o el de la indulgencia adulta. Cada elección lleva aparejada una estética, un vocabulario, una clientela y un horario. La decisión es estratégica antes que estética, aunque acabe expresándose, al final, en estética.

    Bautizar, hablar, tener voz

    Bautizar bien es un buen comienzo. El nombre de un comercio es lo primero que el cliente lee, lo primero que escucha, lo primero que recomienda. Nombres descriptivos que envejecen mal, nombres ingeniosos imposibles de pronunciar, nombres prestados de un idioma que el dueño no domina: el repertorio de errores es amplio y, una vez instalado el cartel, costosísimo de revertir.

    Después viene la voz. Cómo «habla» la tienda en cada superficie de contacto. El ticket, la etiqueta, el cartel manuscrito de las ofertas, el correo de confirmación de la reserva, la respuesta a una reseña en Google. Cada uno de esos puntos lleva tono. Y, en el pequeño comercio, ese tono se parece casi inevitablemente al del dueño o de la dueña. Conviene reconocerlo y trabajarlo con cierto método, en vez de delegarlo en un manual genérico que no le pega ni con cola.

    Los cinco sentidos

    A diferencia de un sitio web, una tienda física se vive con el cuerpo entero. Olor a libro nuevo, música ambiente, temperatura, luz cálida o fría, tacto del producto, ritmo del trato. Cada uno de esos sentidos firma la marca tanto como el logo. El error frecuente consiste en cuidar solo lo visible (el escaparate, los colores, la rotulación) y descuidar lo demás, que es justamente la mitad de lo que el cliente experimenta. Una tienda excelente suena, huele, conversa y se toca de un modo identificable. Esa firma sensorial es, también, marca.

    Coherencia entre lo digital y lo presencial

    La vieja separación entre «online» y «offline» pierde sentido en cuanto el cliente cruza la puerta de la tienda con el móvil en la mano. La web, la cuenta de Instagram, el Google Maps y el escaparate son la misma marca vista desde puertas distintas. Si una promete una cosa y la otra entrega otra, el cliente nota el desajuste y desconfía sin saber muy bien por qué.

    El trabajo consiste, entonces, en revisar coherencias. Que la fotografía de la web se parezca a la tienda que el cliente encontrará al llegar. Que la voz de la red social coincida con la voz del mostrador. Que el horario de la puerta coincida con el horario del perfil. Detalles aparentemente menores que, sumados, dibujan la sensación de una marca seria o de una marca improvisada.

    Web y redes: extensión, no apéndice

    A las redes sociales conviene tratarlas como lo que son: una extensión de la tienda en otra superficie, y no un trámite que se delega a la sobrina porque «se le da bien lo digital». Una librería que sube buenas recomendaciones gana una segunda vida pública. Una mercería que enseña proyectos en proceso convierte a su clientela en comunidad. Una panadería que cuelga el pan recién salido cada mañana firma su frescura sin necesidad de adjetivarla.

    En todos esos casos, lo que sostiene la presencia digital es, antes que cualquier estrategia compleja, una voz reconocible y una cierta disciplina. Y la voz reconocible, otra vez, lleva firma personal. El círculo se cierra donde había empezado: la marca, en el pequeño comercio, vuelve siempre a la persona que la sostiene.

  • En cómic, menos sigue siendo demasiado

    En cómic, menos sigue siendo demasiado

    Años, décadas, escribiendo cuñas de radio, guionizando spots de 20″ donde cada palabra cuenta. Crees que controlas el tiempo, que dominas la síntesis. Hasta que te enfrentas al cómic.

    Y entonces descubres que no sabías nada.

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  • Barbie: Anatomía de una Estrategia de Marketing Transmedia que se Convirtió en Fenómeno CulturalBarbie: La obra maestra del marketing transmedia

    Barbie: Anatomía de una Estrategia de Marketing Transmedia que se Convirtió en Fenómeno CulturalBarbie: La obra maestra del marketing transmedia

    omposición visual del artículo sobre la campaña de Barbie que incluye una imagen principal de Margot Robbie como Barbie en un coche rosa, junto con 6 fotogramas de la película mostrando diferentes escenas y ambientaciones. El titular 'Bien hecho, muñeca' destaca en la parte inferior junto al subtítulo explicativo del análisis de marketing.
    Bien hecho, muñeca – Imagen portada artículo Revista ANUNCIOS

    En septiembre de 2023, la Revista Anuncios me consultó junto a Eduardo Vázquez (Rebold), Raquel Espantaleón (Sra. Rushmore) y Javier Suso (VCCP) para analizar el fenómeno Barbie desde la perspectiva del marketing y la comunicación.

    Lo que entonces era un caso reciente de éxito comercial se convirtió en objeto de estudio académico. Meses después, Ana Fernández Ureña desarrolló su Trabajo Fin de Grado titulado «Cuando el rosa es estrategia: de muñeca a fenómeno transmedia. El caso Barbie» en la Universidad de Málaga, utilizando mi análisis como «uno de los pilares teóricos del trabajo».

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  • Estrategia Cliente | GESCO

    Estrategia Cliente | GESCO

    Eliseo frente a su CRM analógico: tablero de gestión de clientes-vecinos en El Encargado, ejemplificando la gestión tradicional de relaciones con clientes" src="el-encargado-crm.jpg
    Eliseo frente a su CRM analógico: tablero de gestión de clientes-vecinos en El Encargado, ejemplificando la gestión tradicional de relaciones con clientes.
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  • Branding, táctica y estrategia.

    Branding, táctica y estrategia.

    Conferencia sobre branding y estrategia en sector del frío
    FORO FROZEN ESPAÑA 2024 – Marketing, Comunicación y Ventas

    Aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.

    Como el hielo que deslumbró a José Arcadio Buendía, el branding ha evolucionado desde aquellos días «simples» de las 4 Ps hasta un mundo BANI donde las marcas deben ser tan adaptables como el agua que se transforma. Ya no basta con existir: hay que importar, hay que significar.

    En este viaje del marketing, los cisnes negros de Taleb nos recuerdan que lo impredecible moldea el destino de las marcas. Las love brands brillan como estrellas distantes, pero son las meaningful brands las que, como el hielo en Macondo, tocan la vida cotidiana de las personas. El posicionamiento es ese territorio único en la mente del consumidor, tan precioso como escaso, que debemos conquistar con historias que resuenen a lo largo del customer journey.

    El branding moderno fluye por toda la organización como un río helado, alimentado por las 5 Aes: Aportar, Adaptarse, Ayudar, Anticiparse y Automatizar. Y como en el poema de Benedetti, la táctica es el beso inmediato, mientras la estrategia es el anhelo de besos futuros. En el centro de todo, la creatividad derrite las barreras entre la marca y su propósito, entre el por qué y el para qué, creando conexiones tan memorables como aquel primer encuentro con el hielo.